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miércoles, 23 de marzo de 2011

Cómo mejorar la usabilidad de tu web

Después de todos los pasos anteriores, ahora tenemos que conseguir que el diseño de la web y su contenido sea fácil de usar. Nuestra web tendrá una buena usabilidad siempre y cuando los usuarios consigan interactuar con ella de la forma más cómoda, segura e inteligente posible.

Según Jakob Nielsen, del que ya os hablamos en un post anterior, para conseguir mejorar esa usabilidad es necesario tener en cuenta una serie de atributos: la web debe ser entendible, novedosa, comprensible, inteligente y atractiva. O lo que es lo mismo, que a través de todas esas características nuestro usuario consiga encontrar lo que busca de la manera más cómoda y fácil posible.

Existen algunas reglas a que debes tener en cuenta para mejorar la usabilidad de tu página web:

  1. Diseña un sistema de navegación simple y claro: la navegación debe permitir al usuario responder a estas tres preguntas, ¿dónde estoy?, ¿dónde acabo de estar?, ¿hacia dónde puedo ir? Esto lo consigues manteniendo los mismos elementos de navegación en un lugar idéntico en todas las páginas, por ejemplo, los iconos de inicio o de contacto.
  2. Utiliza un contenido sencillo y útil: al fin y al cabo el contenido es lo que atrae al usuario, lo que le mantiene en la página y lo que le incita a volver. Por ello debes tener especial cuidado en situar lo importante en la parte alta y más visible de la web.
  3. Usa nombres descriptivos para cada ítem del menú: evita que los usuarios tengan que adivinar el significado de cada uno de los botones de la página. Deja claro para qué sirven y hacia dónde dirigen.
  4. Incluye un buscador: el objetivo es evitar que los usuarios se pierdan dentro del sitio web o para que encuentren lo que buscan.
  5. Añade formularios que permitan comentarios por parte del usuario.
  6. Deja que tu marca aparezca en la web: si permites que tu logo esté presente en cada una de las páginas del site, los usuarios reconocerán tu marca y pensarán en ella cuando quieran adquirir tu producto o servicio.

Por último, es conveniente medir cómo se enfrentan las personas a la dinámica de una web. Para ello se han definido una serie de pruebas de usabilidad cuyo objetivo es identificar los puntos negros del diseño de la web, es decir, los errores y dificultades con los que se encuentran los usuarios.

Una vez hayamos tenido en cuenta los resultados de estas pruebas podremos asegurar que nuestra web necesita o no un proceso para mejorar su usabilidad. En caso positivo, regresaremos a las primeras reglas que hemos definido más arriba y de nuevo testearemos su eficacia en los usuarios.

lunes, 14 de marzo de 2011

Cómo redactar el contenido de tu web

Ya hemos hablado del contenido que debes utilizar en tu página web: texto, imágenes, vídeo… Reunir todos estos materiales puede ser una tarea más o menos difícil, pero lo importante es les saquemos el máximo partido, denominándolos y describiéndolos de forma adecuada, con nuestras palabras clave, para que nuestro negocio sea más visible en la Red.

En una reciente entrevista en radio a Javier Rodriguez Zapatero, director general de Google España y Portugal, este afirmaba que “cuando una página web es muy relevante respecto a los términos de búsqueda a los que pretende destacar, esta tiende a aparecer en las primeras páginas en los buscadores”. Pero ¿cómo se consigue ser relevante?

Las búsquedas son la forma en la que la gente descubre nuevas páginas web, así que tienes que escribir con palabras claves que te definan para ser encontrado, en otras palabras, como dice Jakob Nielsen: “Habla el idioma del usuario”. Así que a la hora de escribir en tu página web, tanto textos largos como nombres o descripciones de productos o servicios, utiliza términos familiares, que son los que brotan espontáneamente en la cabeza del usuario o futuro cliente.

Podrías inventar un nuevo término o usar uno poco común para posicionarte con él, pero ¿quién lo va a utilizar? Los consumidores buscan por palabras que utilizan a diario, que les son conocidas. Estos términos puede que te resulten obvios o que estén demasiado manidos, pero, en la realidad, si, por ejemplo, buscases un “piso pequeño” no pondrías en la búsqueda “piso coqueto”, que es como se definen en mucho casos.

Por otra parte, también hay que tener en cuenta si tu empresa o alguno de tus productos o servicios tiene un nombre propio y conocido, si es así inclúyelo siempre que puedas, si no opta por centrar tus textos en describir el producto, ya que la gente busca por la solución no por la marca.

Una vez planteadas estas bases hay otra parte de la redacción a tener en cuenta, se basa principalmente en la forma de escribir de los periodistas:

  • Utiliza las 5 W’s, provienen del inglés y son who (quién), what (qué), where (dónde), why (por qué) y how (cómo). De estos puntos puedes sacar fácilmente las palabras claves para posicionar tu página web.
  • Escribe con la fórmula de la pirámide invertida, es decir, cuenta lo más importante al inicio del texto y habla de los detalles de forma gradual, de más a menos.

En definitiva, cuando redactes el contenido de tu web recuerda tener claras tus palabras claves, que han de ser como las que personalmente utilizarías para hacer una búsqueda de tus productos o servicios.